Aunque parezca increíble, hubo un tiempo en el que ver a una mujer en una motocicleta era poco común. Hoy, las vemos en cada ciudad y carretera: desde jóvenes como mi sobrina Silvia, que usa su scooter para ir a la universidad, hasta las que dominan motos de gran cilindrada en encuentros internacionales como los Gathering de Illinois (WSMRA) o las rodadas de Santa Cruz y Bogotá.
Y si bien es cierto, ya no solo tenemos la imagen de la mujer en moto como acompañante, es innegable que incluso desde el asiento trasero, la experiencia es única y profundamente enriquecedora.
Ir detrás de una moto ofrece una manera inigualable de experimentar la carretera y el entorno. La moto se convierte en una extensión sensorial del camino. Como pasajera soy una observadora privilegiada, liberada de la concentración y el esfuerzo físico que demanda la conducción pero disfrutando igualmente de la sensación de libertad.
Es una Inmersión Sensorial Total, pues no hay ninguna responsabilidad en el manejo. Sin el manillar en las manos, se puede disfrutar plenamente del viento en la cara, el rugido del motor, los olores del campo y la temperatura que cambia con la altitud como fue el paisaje de Villa de Leyva a Bogotá; o en Illinois, con kilómetros de cultivos de maíz a gran escala, observando los molinos de viento.
Fue una extensión de una monotonía sublime: carreteras de dos carriles que parecen prolongarse hasta el infinito, con campos de maíz a ambos lados.
Ser pasajera es una contemplación del paisaje: es el momento de la fotografía mental y real, de detectar ese pequeño restaurant o café en la carretera o esa vista panorámica que el conductor podría perderse.
Y claro, compartir un viaje en motocicleta crea un vínculo con el conductor. La confianza es total y como pasajera me enfoco en la sincronización de esa conexión física y emocional que amplifica la experiencia de la aventura compartida ¡como en los mejores proyectos!
🏍️ Manejar una moto como piloto o pasajera y trabajar en equipo en los proyectos de la oficina, comparten similitudes en cuanto a la necesidad de coordinación, comunicación, estrategia y la importancia de la confianza y el enfoque en un objetivo común.
En ambos casos, se requiere que cada miembro (piloto/acompañante o compañero de equipo) cumplan su rol específico, ya que una falla en uno puede afectar a todo el conjunto. Nuevamente: ¡Como en los mejores proyectos! 🚀
Comparto algunas fotos de los paisajes de las praderas de Illinois y los valles de Villa de Leyva a Bogotá, para que puedan disfrutar un poquito de esta faceta de mi vida que quise compartirles hoy.
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Mónica Rosas Delgado
Economista | MBA Universidad del Pacífico | Consultora Financiera | Businesswoman | Retail Marketing
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